Yo de niña escribía poesía, sí, sí, sí.
Me puse nostálgica, fíjate tú; que me ha dado por acordarme de tiempo de más mocita, cuando todavía iba al colegio. Luego ya no, había que trabajar para llevar dinero a casa. Pero eso sí, ¡qué bien lo pasaba aprendiendo!
Y así, recordando, recordando, caí en la cuenta de que yo, de niñita, componía versos. Simples, de florecitas y pajaritos. A mi madre (que en paz de descansa) le encantaban, tanto que más de una vez le cacé una tímida lagrimita en su rostro ya arrugadito.
Pena es lo que siento ahora porque no conservo ninguno de mis poemas de primera edad.
¡A grandes males, grandes remedios! Ahí va un poema la mar de sentido; sí, sí, de amor:
En la mañana verde,
quería ser corazón.
Corazón.
Y en la tarde madura
quería ser ruiseñor.
Ruiseñor.
Alma,
ponte color de naranja.
Alma,
ponte color de amor
En la mañana viva,
yo quería ser yo.
Corazón.
Y en la tarde caída
quería ser mi voz.
Ruiseñor.
¡Alma,
ponte color naranja!
¡Alma,
ponte color de amor!
CANCIONCILLA DEL PRIMER DESEO (F. García Lorca)
------
Me ha entusiasmado un blog de creación literaria: Los terneros bicéfalos
